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Fumadores pasivos: también en el coche

Los no fumadores que comparten vehículo durante una hora con un fumador presentan niveles significativamente elevados de carcinógenos y otras substancias tóxicas en la orina, según un estudio publicado la semana pasada en la revista médica Cancer. Este estudio señalaría que el humo secundario o de segunda mano en vehículos supone un riesgo importante para la salud, lo que reforzaría los argumentos a favor de prohibir fumar en el interior de vehículos, especialmente cuando se transportan niños.

Exposición a agentes tóxicos en vehículos.

Los no fumadores presentaban elevados niveles de butadieno, acrolonitrilo, benzeno, agentes metilantes y óxido de etileno. Este grupo de tóxicos químicos incluye “algunos de los principales causantes de enfermedades asociadas al tabaquismo”. Bastaría con sentarse durante una hora con un fumador para respirar una amplia gama de substancias tóxicas asociadas a cáncer, cardiopatías y enfermedades pulmonares como la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica).

El estudio consistió en que catorce no fumadores se sentasen durante una hora en el asiento del pasajero de un vehículo utilitario detrás del asiento del conductor en el que iba un fumador. Durante este tiempo, el fumador consumió tres cigarrillos. Las ventanas delantera y trasera estaban abiertas 10 cm. Se tomaron muestras de orina de los no fumadores antes de ser expuestos al humo y tres horas después de haber sido expuestos. Al analizar la orina, hallaron biomarcadores de nueve compuestos químicos presentes en el humo de cigarrillos que están asociados con cáncer, enfermedades cardiovasculares y enfermedades respiratorias. Siete biomarcadores presentaron un aumento significativo después de la exposición a humo secundario.

Estos resultados indicarían que debe protegerse a los no fumadores, en especial a niños y a adultos con otros trastornos como asma o antecedentes de enfermedades cardíacas, del tabaquismo pasivo o exposición al humo secundario.

El tabaquismo pasivo: problema global

Según elinforme de la OMSsobre la epidemia global de tabaquismo publicado en 2009, el tabaco (consumido de forma directa o de forma pasiva) mata aproximadamente cinco millones de personas al año en todo el planeta: más que el SIDA, la tuberculosis y la malaria combinadas. De mantenerse la actual tendencia, el tabaco podría llegar matar en 2030 a más de ocho millones de personas al año.

En todo el mundo hay aproximadamente mil millones de fumadores, de los cuales un 80% vive en países con ingresos per cápita medios-bajos. Es en estos países donde el tabaquismo causa mayores problemas, pues las legislaciones que restringen el consumo de tabaco tan sólo están en vigor en los países del denominado primer mundo. Tan sólo un 11% de la población mundial está protegida por leyes antitabaco que prohíben su consumo en lugares públicos. El denominado “humo de segunda mano” o secundario (second hand smoke) es un reconocido elemento carcinógeno, además de causar importantes problemas respiratorios y cardiovasculares.

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